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Es algo natural. Todo el mundo tiene manías y las madres no iban a ser menos. Particularmente, las manías más comunes de las madres son: preguntar si ya has comido, creer que va a llover porque le duele un determinado hueso y advertirte sobre llevarte una rebeca por si refresca, aunque hagan más de 35 grados en la calle. Sin embargo, ¿serías capaz de hacer todo lo que hace tu madre en la cocina? Está pendiente de mil detalles y llevan adelante el día a día del hogar pase lo que pase. Por ello, nuestras madres son tan increíbles. Hoy os traemos superpoderes y manías de nuestras madres en la cocina.

 

  • ¡Orden y limpieza en la cocina!:

Para aprovechar el tiempo, las madres deciden ponerse a limpiar los platos o utensilios que han usado mientras termina de hacerse el almuerzo o la cena. Una hazaña que no todo el mundo está dispuesto a hacer no vaya a ser que se queme la comida y todo el esfuerzo en preparar el banquete. Eso sí, una gran rutina en la cocina. Habrá que coger nota.

 

  • Hablar por teléfono mientras cocinan:

Sí, las madres son todoterreno. Mientras hablan por su teléfono, son capaces de echar la tortilla a la sartén y seguir hablando mientras cocina. Las madres parecen que tienen ese poder de hacer varias cosas a la vez y que les salgan tan bien. Seguro que los hijos intentan hacer algo parecido y se les quema la tortilla.

 

  • Nadie come hasta que esté todo el mundo sentado a la mesa:

Pase lo que pase, los modales son algo esencial en nuestra casa. ¿Cuántas veces nos han repetido que hay que sentarse derecho? Los codos fuera de la mesa. No se pasa el brazo por encima de la mesa…En fin, una lista interminable llena de buenos consejos. Ya puede caer el diluvio universal, que, si falta un miembro de la familia, nadie toca nada hasta que llegue a la casa. Todo tiene que estar perfecto para comer juntos.

 

  • Recoger todo nada más se termina de comer:

Al igual que nada más que termina de hacerse la comida pasa algo muy similar cuando finaliza el almuerzo. Ellas quieren fregar los cacharros lo antes posible para poder descansar al fin, finalizando con esa gran frase célebre: Es la primera vez que me siento en todo el día”. Y es que son tan maravillosas que son capaces de hacerlo todo en un pis pas. Y si te animan a ayudar más en la casa, piensa. Es posible que sí que sea la primera vez que se sientan en todo el día.

 

  • Repartir la comida para que no haya discusiones:

A las madres les gusta que todo esté medido. Si son 3 miembros en casa y cada uno come 3 croquetas… deberían de tener 9. Si hay menos será porque algún familiar la haya cogido sin que se diera cuenta o porque no haya contado bien. Ellas tienen el don de la generosidad y normalmente reparten las suyas. También suele hacer más para que esto no ocurra. Al final, siempre se desviven por nosotros.

 

  • Pasar la bayeta por la encimera cada cinco minutos.

Las madres son maniáticas de la limpieza y eso también se refleja en la cocina. Cada pocos minutos, tienen que estar limpiando la vitrocerámica o cualquier zona que se haya ensuciado mientras se hace la comida para ir adelantando tiempo. Buena estrategia y un símbolo de orden en la casa. Eso sí, también podrían limpiar el resto de miembros de la casa. ¡Qué no cuesta nada!

 

  • Cerrar la puerta de la cocina para que nadie le moleste:

Hay madres que no les gusta que su familia esté entrando y saliendo de la cocina cada dos por tres, armando escándalo y desconcentrándola de su receta. Por eso, cierran la puerta y así cocinan con total tranquilidad. Porque cocinar no solo es una necesidad básica, sino unos minutos para disfrutar de los aromas, sabores y paz que da el placer de cocinar. ¿No dicen que la base de un buen plato es el cariño? ¡Quién podría dar más amor en la cocina!

 

  • El famoso tupper, no vayas a quedarte con hambre:

Algo muy común en las madres es guardar las comidas en fiambreras o cazos para usarlas posteriormente. Aunque, si vamos a comer a casa, el principal objetivo es darnos comida para asegurarse de que comamos bien. ¡Ay esas madres siempre pendientes de todo! ¿Quién puede hacerle ascos a sus famosas croquetas?

 

 

Si es que las madres son únicas… ¡cómo no vamos a quererlas! Por eso, en este día tan especial, valora esos pequeños gestos que tu identificas como manías pero no son más que unos increíbles superpoderes. Porque son capaces de darlo todo por nosotros siempre con una sonrisa. Felicítala, hazle un bonito regalo y cocina hoy tú para variar. ¡Se lo merece!